Son muchas las conversaciones recurrentes que tengo últimamente con @manuelangellp sobre la transversalidad necesaria de ciertos perfiles profesionales en las organizaciones.

Cierto es que la aparición de perfiles transversales exigen en primera instancia un conocimiento global de todo el proceso productivo así como del funcionamiento de la organización. Y en ocasiones no es fácil el acceso a dicha información por la restricción o privacidad del mismo.
Este perfil no debe de huir de la especialización, siendo una figura entorno a la cual pivotar un modelo de estructura colaborativa. Debemos de hacer referencia al concepto T-Shaped People, definiéndolo como aquel personal polivalente con un grado de especialización en ciertas áreas pero con otras complementarias y mucho más generales.

Estas personas deben de actuar como catalizadoras, intentando agilizar la capacidad de transformación organizacional e instaurando un estilo de cómo hacer las cosas. Deben de propiciar el contagio entre los miembros del equipo, orientando dichos comportamientos hacia la oportunidad con el correspondiente respaldo a figuras como la del intraemprendedor organizacional

Se les conoce como dinamizadores, conectores de personas, cohesionadores… Pero en esencia han de fomentar la creación de ideas, relanzar el conocimiento generado en la empresa así como aumentar la motivación de los miembros del equipo gracias a propiciar la interacción entre los diferentes actores.

En mi opinión esta figura puede ser crucial, entendiéndose vital para la el lanzamiento de dicha mecánica de trabajo, aunque hay que tener cuidado ya que dicha figura debe de tender hacia la desaparición para dejar paso a la colectividad.

Desde luego nadie dijo que fuese fácil, ya que para favorecer la autonomía de las personas, es necesario en la mayoría de las ocasiones desburocratizar las empresas y repartir la toma de decisiones. Lo que puede generar en ocasiones reticencias de la dirección de las empresas y en algunos casos las propias de los trabajadores que se deben superar.

Sin ninguna duda creo que es el camino a seguir para crear entornos colaborativos, con los que las empresas orientarán su conocimiento hacia la flexibilidad para así ganar en competitividad y en definitiva sobrevivir en el mercado, gracias a un factor diferencial como son las personas.