Imagino que seréis muchos los que conocéis a John F. Nash economista y matemático estadunidense. Ha desarrollado diversas investigaciones en torno a la teoría de juegos que le valieron el Premio Nobel de economía en 1994. Y entorno a su figura se rodó la pelicula A beautiful mind para los cinéfilos.
Realmente lo que me ha llamado la atención tras leer varías de sus biografías es el aislamiento del que hace gala ya sea durante su infancia o durante su estancia en la universidad cuando por ejemplo pasea solo por el campus, no acude a clase o ya sea más tarde al no querer compartir investigaciones y colaborar con otros profesores cuando se incorpora a dar clases en el MIT.
Entiendo que la creatividad se desarrolla mejor cuando hay una deficiencia de normas y las cosas se abordan desde diferentes ópticas con lo que los resultados pueden ser mucho más originales al dejar actuar a la creatividad y evitar condicionamientos mentales.
Llegados a este punto me gustaría comentar que son muchas las metodologías para innovar que se apoyan en el uso de la creatividad para llegar a soluciones alternativas, véase design thinking o la importancia que está asumiendo hoy en día la inteligencia colectiva que implica colaboración.
Hay una frase que me ha parecido muy significativa que comenta el propio Nash al recuperarse de la esquizofrenia y en su vuelta a la investigación: “La racionalidad del pensamiento impone un límite” Parece que da a entender que su genialidad surge por no poseer dicho límite lo que también le provoca su esquizofrenia.
Nash me parece un caso peculiar, lucha por la diferenciación constante pero de forma individual, y yo me pregunto ¿no es más fácil de forma colaborativa?, a caso ¿no piensan dos más que uno?. Sin ninguna duda este caso forma parte de aquellas excepciones que confirman las reglas. Y sin ninguna duda estamos hablando de una mente maravillosa…
En lo siguientes posts abordaré conceptos que considero claves para entender el por qué este caso es diferente o al menos no es lo más usual.