En el día a día son muchas las ideas o aportaciones que circulan por la empresa entre los trabajadores, quién no ha escuchado en ocasiones quejas sobre el funcionamiento de la empresa en la cafetería o durante el tiempo del cigarrillo. Normalmente son realizadas por las personas directamente implicadas, que conocen mejor que nadie las mejoras necesarias para la resolución de problemas crónicos de gestión.
Ante dicho panorama, las ideas deben de actuar como promotoras del cambio en busca de mejoras o transformaciones en las organizaciones. Como cualquier innovación entendida como cambio útil requiere de un proceso para su implantación o desestimación. A continuación muestro un retrato de lo que podría ser el proceso normal que sufre una idea desde su surgimiento hasta su implantación sí es que consigue llegar hasta el final:

a) Precalentamiento: Gracias a las observaciones y al conocimiento del puesto de trabajo podemos analizar el desempeño profesional. Suelen decir que cuánto mejor conoces algo y más lo entiendes mayor capacidad tienes para cambiarlo aunque en ocasiones el estar tan involucrado en una metodología de trabajo no permite mirar las cosas con perspectiva.

b) Imaginación: Cualquier nueva idea requiere de tu imaginación y creatividad. Aunque si aplicamos la ley de Pareto de forma generosa, el 20% es creatividad y 80% restante esfuerzo.

c) Evaluación: Todas las ideas que se nos ocurran deben de ser filtradas, no todo es válido. De lo contrario tendríamos un problema al considerar todo como válido por lo que conseguiríamos instalar la mediocridad en la empresa. Es decir, no todo es válido y hay que instalar unas jerarquías que admitan solo aquello que aportará valor a la organización. Entre los filtros a instalar. ¿elevado potencial de crecimiento? ¿ambición económica?¿se desarrolla en el marco de la “nueva economía”?…

d) Selección: Al igual que cuando se seleccionan a personas, podemos caer en la equivocación pero se presupone que hemos intentado ser lo más objetivos posible gracias a las pruebas realizadas dónde la mejor valorada se llevará el premio y sólo queda esperar que las previsiones se cumplan.

e) Contradicción: Para las ideas que han superado esta primera prueba intenta
encontrar razones para no seguir adelante. Es importante señalar todas las razones que se te ocurran. Te sorprenderás de que, a veces, es tan difícil encontrar razones en contra como a favor. Las que al final tengan menos razones en contra pasarán a la siguiente fase.

f) Contraste: Es necesario comentar las ideas en la empresa para contrastarlas con los demás e incluso se podrían rescatar ideas descartadas previamente y que gracias a las aportaciones se conviertan en más que válidas.

g) Adopción: En esta fase simplemente nos planteamos como aplicaremos la idea o cambio en la empresa. Como tendría cabida dentro de la organización o puesta en práctica.

h) Maduración: La propia implantación, llegados a este punto tenemos que estar seguros de su aplicabilidad. Son muchos los que recomiendan no pensar en la idea durante un par de días y sí pasado ese tiempo no nos hemos olvidado… sólo queda una cosa por hacer: ACTUAR

Y recuerda: Si crees que algo no se puede hacer,
… al menos no molestes a quién lo está haciendo
:)