Se puede leer mucho en la actualidad acerca de los métodos que emplean las organizaciones para favorecer el desarrollo y el aprendizaje que les permita ser más competitivos. Se habla mucho sobre la colaboración y la adecuación de las estructuras, pero en ocasiones nos olvidamos de las personas que componen las mismas. Por mucha planificación estratégica no nos podemos olvidar de la importancia del capital humano en las organizaciones y su peso significativo para la consecución de los objetivos.

archivos-de-la-oficina_265018Un ejemplo claro es el organigrama, el cual a priori debe facilitar la toma de decisiones y asunción de responsabilidades. Siendo en ocasiones un lastre que ralentiza a la organización por la burocracia interna que provoca. De ahí, una solución dada hasta ahora es el trabajo en equipo, como mecanismo para facilitar el proceso de decisión colectiva, aunque el mismo está limitado a un número de personas.

Hay dos términos esenciales y a tener en cuenta por la adaptabilidad organizacional y favorecer la creación de innovación.

Redarquía: Trabajar en red facilitará la interpretación de la información del entorno.

Orientación al cambio: La organización debe sustentarse en estructuras moldeables, siendo el cambio eficaz, la base del éxito.

Podemos extraer que para que la organización asimile ambos términos debe estructurar su organización entorno a su capital humano y para ello las personas que lo componen deben de poseer no sólo autonomía en la realización de tareas. Además deben de evitarse jerarquías que colapsen la conversión de las ideas surgidas.

Este modelo de trabajo requiere de una comunicación eficaz como clave para un aumento exponencial de la innovación surgida de la conversación.
“Dos no innovan si uno no quiere”

Me gustaría terminar está reflexión destacando que las competencias de conocimiento son esenciales pero sin duda las actitudinales marcarán el devenir de la organización.

En conclusión, uno de los retos de las organizaciones es orientar las actitudes de los empleados hacia la predisposición a colaborar en concordancia a la política de recursos humanos y de organización con el que sobrepasar los organigramas pasados