Son muchas las empresas que se suben al carro de la innovación, nuevas tecnologías o al menos sus campañas de marketing giran en torno a éstos términos. Y es que a todos les gusta adornar sus discursos para favorecer la imagen de la organización.

Pero este no es el cometido por el que escribo, y es que en la actualidad son muchas las empresas que saben que su modelo de negocio debe de cambiar. Teóricamente lo tienen claro pero llevar la teoría a la práctica y que se ajuste a la realidad en ocasiones puede ser más difícil.

Como se advierte existen algunas prácticas que no son compatibles con nuevos modelos participativos donde la inteligencia colectiva debe de asegurar la mejora de los resultados organizacionales. Una de las prácticas más claras es la retribución que lejos de favorecer la colaboración puede seguir impulsando el individualismo de los empleados en búsqueda de un incentivo mayor.

Desde luego estos nuevos modelos requieren del apoyo de la dirección para su consolidación así como la cohesión de las personas que forman parte de los grupos de trabajo en pro de conseguir los objetivos marcados. El uso de las herramientas colaborativas puede ayudar a crear este marco de acción o estructura constructivista que permita la consecución de las metas fijadas.

Éste es sólo uno de los desafíos a los que se enfrentan las empresas en su viaje hacia un nuevo modelo organizativo más flexible y que permita una fácil adaptación frente a los cambios que se produzcan en el mercado con el lastre que conlleva una empresa jerarquizada.

En posteriores post profundizaré en los desafíos que deben de enfrentar las organizaciones para adaptar su modelo de negocio :).