La manera de trabajar está cambiando, las empresas tienden a ser menos jerárquicas, y sus líneas de trabajo mucho más horizontales para favorecer la distribución del conocimiento entre los propios trabajadores. Especialmente en las empresas intensivas en conocimiento.
Para Drucker, los trabajadores del conocimiento son aquellos profesionales que son aprendices permanentes y que junto a su competitividad individual favorezcan o contribuyan a la colectiva.
Por lo tanto una competencia funtamental es la inteligencia colectiva entendida como la capacidad de trabajar con el resto del mundo creando una armonía con él y poder crear cosas que no podríamos comprender por cuenta propia, tratando de minimizar nuestro propio esfuerzo.
Y el conocimiento como activo más importante de la empresa (“saber qué es lo que saben los trabajadores”) y hacer un uso adecuado para favorecer su aumento a través de los propios trabajadores.
Todo esto gracias a la interacción, con lo que la comunicación entre los trabajadores requiere un acceso dinámico a los recursos que estos comparten. Ésta y otras funcionalidades son posibles gracias a los entornos colaborativos, apoyados en el uso de las nuevas tecnologías (herramientas 2.0).
Como todos sabemos la aparición de la web social o web 2.0 ha supuesto un cambio en la manera de interactuar y en las nuevas formas de trabajo donde la colaboración ocupa un lugar importante, las empresas han tenido que adaptarse a su filosofía. En algunos casos para mejorar su competitividad, sobrevivir y otras muchas que están dando el salto viendo la relevancia que está suponiendo en el mercado de trabajo.
La cooperación no es un fin, sino un medio para ganar en competitividad. Es algo más que mantener contacto e intercambiar información y es mucho más que estar presente en la red.
Por lo tanto bienvenidos al mundo de la colaboración si es que todavía no es tarde.